El movimiento Ni Una Menos nació para decir BASTA. Basta de violencia machista, basta de femicidios, basta de desigualdades naturalizadas. A más de una década de aquella primera movilización, el femicidio de Agostina Vega nos recuerda por qué ese reclamo sigue siendo urgente.
El femicidio y el papel del lenguaje en las construcciones de género
El uso del lenguaje nunca es neutral. Por eso, nombrar un hecho como «femicidio» no significa simplemente describir un crimen, sino reconocer que detrás de él existen relaciones de poder y desigualdades de género. Al usar el lenguaje, se articulan estas relaciones de poder y no se refleja un orden sexista preexistente, sino que este se (re)produce y se actualiza en prácticas discursivas situadas. Así, las expresiones cotidianas, los estereotipos en medios de comunicación y discursos que naturalizan e invisibilizan la subordinación de las mujeres contribuyen a sostener esas desigualdades.
Como señala Butler, el lenguaje puede dar reconocimiento y existencia social a las personas, pero también puede excluirlas o dañarlas. La forma en que nombramos o dejamos de nombrar ciertos hechos tiene consecuencias concretas en la vida de las personas. Por eso, las desigualdades de género no pueden pensarse por fuera de los discursos que las legitiman, reproducen o cuestionan.
Los medios de comunicación y la reproducción de sesgos de género
Los medios masivos de comunicación son una ventana que nos permite conocer qué pasa más allá y, lejos de ser objetivos, construyen interpretaciones y sentidos de los hechos. A lo largo de los años, hemos tenido que leer titulares que expresaban, por ejemplo: “una fanática de los boliches que dejó la secundaria”, donde se estigmatizaba y culpabilizaba a la víctima de un femicidio. Otros como “Encontraron sin vida” o “Hallaron el cuerpo”, acompañados de los nombres y apellidos de las víctimas, borran por completo la acción del femicida y ponen el foco en la víctima. Poco sabemos de sus agresores: con suerte se difunden sus nombres, no así sus gustos personales, sus relaciones familiares o las fotos de sus rostros. Hoy, la realidad no dista mucho de lo que era. Sabemos más de Agostina que de su agresor Claudio Barrelier. Escuchamos cuestionamientos sobre qué hacía de su vida o qué hacía su madre (y no su padre) para cuidarla.
Resaltamos estos aspectos porque, como dijimos, el uso del lenguaje no es neutral. El discurso de los medios de comunicación tampoco lo es, construye y pone en circulación representaciones de las víctimas y de los hechos. Es urgente que el foco esté puesto en las violencias ejercidas y en las condiciones sociales que las hacen posibles y no en las características de las vidas, que nada justifican.
El rol de la ESI frente a la violencia de género
Una herramienta fundamental para la prevención de las violencias por motivos de género es la Educación Sexual Integral, ley que este año cumple 20 años. Después de la confirmación del femicidio de Agostina, una preceptora y una docente de Matemática de ella declararon que “las políticas de género en la escuela son una herramienta, que el gobierno haya recortado en ESI y políticas de género nos perjudica un montón”. Esto es fundamental: que las leyes que supimos conseguir con la lucha feminista no se borren. Necesitamos presupuesto para poder llevar a las aulas la perspectiva de género.
El reclamo iniciado en el 2015, con la primera marea violeta que gritaba “VIVAS NOS QUEREMOS”, sigue más vigente que nunca. Hoy somos muchas las que pedimos que se haga justicia, que el Estado garantice las condiciones necesarias de seguridad e integridad para todas y que no se ignoren los femicidios de tantas que hoy ya no están. Mientras persistan las violencias por motivos de género, seguiremos luchando. Si tocan a una, respondemos todas.
Colectiva IL
Bibliografía consultada
Butler, J. (1997) [2004] Lenguaje, poder e identidad. Madrid, Editorial Síntesis.
Cameron, D. (1998). Gender, language, and discourse: A review essay. Signs: Journal of Women in Culture and Society, 23(4), 945–973. https://www.jstor.org/stable/3175199
Lazar, M. (2018). “Feminist critical discourse analysis”. En J. Flowerdew J. E. Richardson (eds.), The Routledge Handbook of Critical Discourse Studies. Londres-Nueva York: Routledge.